Palabras para un ángel

Tengo un problema. Quizás sea un problema común pero al fin y al cabo es una dificultad de las feas para mí. Me cuesta encontrar cosas que me conmuevan de lleno, ya sea para bien o para mal, que me desarmen y vuelvan armar al mismo instante. Por lo menos ahora, aunque con mucha dedicación, lo intento; es algo involuntario en mí que intento contrarrestar apenas lo advierto, pero cuando logro sacarme esa armadura auto-impuesta, las palabras para darme a entender ya se vencieron o las maniobras a realizar ya están a destiempo.  Y es raro pensar, que en una tarde, una simple tarde de melancolía dominguera, tan solo unas palabras, unas simples combinaciones de frases hiladas por una prosa cálida, melódica y transparente, te  humillan y te reducen de la forma más preciosa posible. Recuerdo cuando era chiquito, que solía escuchar que la soledad era un terror muy presente en los grandes, pero a medida que crecí entendí que es una decisión para bien o mal, es una fiera que se puede aplacar con la compañía correcta o con la medida justa de cariño por uno mismo. Pero se olvidaron de mencionar que hay peores fieras que esa, y que estas no tienen cara ni tienen nombre, que cuando empiezan a ladrar, difícil es callarlas. Seguramente alguna vez hable de esto,  pero no importa porque mientras más forma le dé, menos temor le tengo. Y volviendo a lo anterior, lo más grotesco de esas fieras es que van creciendo con nosotros de a poquito, sin darnos cuenta; un poquito más con cada palpito de razón, un poquito más con cada encuentro o desencuentro en el andar. Bueno…no quiero divagar, a lo que me refiero es que hoy, por un efímero segundo, esa bola seca y sin respuestas se disperso en lo hondo. Esos ladridos cesaron ante las palabras dulces y sinceras de una persona que sin darme cuenta me va descolocando las perspectivas cada vez más, en cada charla (todo lo que es sólido termina evaporándose al Sol, suelen decir). Y entonces, calma. No puede evitar sentir más que calma. Fresca, profunda y entrañable calma. Sentí que no debía decir nada, ni que merecía hacer comentario alguno sobre ese inesperado escrito. Muchas personas fuerzan su estilo de escritura para entretener mejor o darle mas sabor a su narración, yo mismo suelo hacerlo. Pero esta persona no. Tan solo, siendo ella, siendo correspondencia entre pensamiento y tinta, supe entender que quería enseñarme su mensaje, que fuera testigo de lo que tenia que enseñarme. No conozco personas con este efecto tan excéntrico y buscado, que escriban con tanta claridad y pureza, que encadenen en palabras tanta poesía y firmeza. Y solo, recién ahora, puedo darle vueltas a mis pensamientos y ordenarlos un poco, porque después de leer aquello, quede afectado por esas palabras, por que me revelaron que  tal vez no soy el único que procede de esa manera con el mundo; eran cosas que hace tiempo necesitaba saber, esa certeza de que existe alguien que las puede decir.  Porque así, puede que no todo sea egoísmo o un mercado de favores y que tal vez, estaba errado y haya gente que se dispuesta a contribuir al buen porvenir del otro. Y no sé; quizás, o no, yo solo haya sido el chispazo para darles espacio a esas palabras en una hoja, pero creo que están mas dirigidas a ella en el fondo que a mí. No sé, las cosas cambian me supo decir. Pero no tiene importancia, porque ya pasaron por mí, son mías de alguna forma, pese al futuro incierto, pese al destiempo.

Después de todo, es estimulante, entre tanta repetición, toparse con palabras así, rebozantes de tanta epifanía aliviadora; y es aún más estimulante que la impredecible red de causalidades y casualidades haya derivado en que vuelva a aparecer en mi camino, por lo menos una vez más. Y podría seguir yéndome de mambo y ocupando párrafos enteros sobre ella pero temo que mis pretensiones queden manchadas erróneamente, como suele pasar. Parece no querer saberlo o no darse cuenta, pero a pesar del corto tiempo, es admirable y por de más, interesante todo lo que ella es y todo lo que fue, y sobre todo, esa manera casi extinta de abordar a los demás; creo que uno solo puede crecer al lado de personas así. Y me da un poco de bronca darme cuenta que tal vez, las palabras que quise usar no las supe usar,  que tal vez no me supe dar a entender como quería, o fui por de más prudente, pero a pesar de eso, fue un buen momento en Escobar, que suele ser una paseo directo a la dulce melancolía. Creo que es eso lo que tienen las buenas compañías, que no te dejan prestarle atención a la fea necesidad que tienen las memorias de reproducirse en los lugares que uno transita y reitera; debe ser que esta vez, estaba acompañado de una especie de ángel…pero… no, no creo; un ángel no, por qué eso implicaría que hace lo que hace por directivas de un manda más. La cosa es que ella va más allá, pues le queda chico el titulo de ángel, porque no responde a nadie; solo responde a su propia necesidad de aliviar fríos ajenos…además, los ángeles no usan botitas.

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Fotografía: Alan Quiroga
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De fríos y misterios

No le había prestado mucha atención al hecho de que en las mañanas ya se puede respirar ese frío tan ansiado, esos escalofríos inesperados que te anuncian que la bola gira. Puede ser un comentario cualquiera el anterior, pero para mí es importante esta transición del año. No entiendo todavía el por qué, pero notar que ya estamos a la entrada del otoño me pone bien. Son días mas desenvueltos para mí, más cómodos. Tal vez debe ser que al llegar esta etapa, puedo justificar poder hacer la mayoría de las cosas que me gustan. No sé, me despierto con mucho más animo. Quizás, debería fundar un grupo para los fundamentalistas el frío como yo; algún loco siempre anda dando vueltas. Y encima, se le suma a este estimulo estacional, la certeza de que empece de buena manera la Facultad; a pesar de lo creía, fue un inicio agradable. Debe ser que hace mucho tiempo no me sentía tan ubicado, como ayer en ese novedoso edificio. Pues, en los años anteriores, con cada cosa que empezaba, no hubo ocasión en la que no me sintiese a destiempo, como una impresión de parecer viejo ante los demás, a pesar del ridículo hecho de no pasarlos muchos en edad. Por ahí estoy sobre dimensionando el asunto, pero a lo que me refiero es que esta vez me pude sentir de acorde al lugar, como en un efecto plácidamente mundano. Sé que muchas otras veces hubiera defenestrado esa tendencia a querer ser mas que lo usual o lo serial, pero esta vez, quizás sea necesario, hasta puedo decir que quizás lo buscaba sin saberlo. En fin, me gusta esta nueva etapa. Espero estar a la altura.

Estoy dejando de fumar. Ya sé que es una de las frases más chantas de la vida, pero por lo menos van tres días y contando. Algo es algo. Lo raro es que esta vez estoy decidido pero no tengo muy claro por qué. Solamente ya no quiero hacerlo más. ¿Será que existe la voluntad súbita, después de todo? Mmhh…la verdad que no lo creo. La ansiedad d¿no se puede anular totalmente; o la va aplacando despacito, o la reemplazando con otras ansiedades. Así que…probablemente vuelva a retomar una de los viejos vicios.

Puede que dejar atrás el pucho no me preocupe mucho, pero lo que si me anda haciendo ruido es verlo a Alan. Aunque dejó ese laburo eterno que le aplastaba la vitalidad, y prácticamente nos veamos todos los días, lo veo un poco perdido…no, no perdido, sino aburrido en el mal sentido. Como de seguro alguna vez él me percibió a mí, ahora yo lo estoy percibiendo de esa misma manera; lo noto como si estuviera volviendo a encerrarse en su comodidad, en su desesperanza a la intransigencia. No me gusta verlo así, pues había creído que le hacer bien respirar un poco de la rutina pero tal vez le vuelve hacer falta un poco de la disciplina de la reiteración. Bahh. no sé; creo que son más temores infundados, tal vez, este trasladarle mis miedos, y él esta perfectamente bien. Debe ser mas lo segundo seguro… lo veo bien, lo veo diferente a aquellas veces. Además, se le nota con mas seguridad, se le nota que se dio cuenta que el pibe es un as. Ahora que lo pienso, debería dejar de preocuparme que cosas que quizás no sean y disfrutar de su amistad y compañía, que seguramente dentro de poco ya no ocurra seguido.

Y para terminar esta entrada, ocurrió algo inesperado en la semana, pero que hace tiempo estaba aguardando. La noticia de una compañera del año pasado, que creía que me tenía en su lista del olvido, cosa que hubiera estado justificada totalmente por mi fatal torpeza al intentar acercarme. Es loco, porque esa noche en la cual me llegó su mensaje, no esperaba nada, no esperaba a nadie, pero el hecho de saber de ella lleno algo que no buscaba llenar. Es cierto que no nos conocemos lo suficiente, o eso queremos creer, pero a pesar de todos esos limites de confianza, es bueno hablar con ella. Hacia mucho tiempo que nadie  sacudía mi interés para lograr que me quedara hasta tan tarde charlando.  Y no sé bien si lo hace a propósito, pero destila tanto misterio… y me cuesta tanto ponerle etiquetas o categorizarla; no me suele pasar con la gente, de no saber cuales pretensiones persiguen o poder sacarle la ficha rápido; sin querer, aparenta ser tantas cosas, pero a la vez se muestra genuina en sus palabras. Me gustaría poder entender mejor cual es ese frío que la paraliza. Lo cierto, es que la creo consciente de mi curiosidad, y hasta en ocasiones sospecho, que le gusta jugar con ella, alimentándola con migajas de recuerdos o de información. Tiene enigma pero también tiene eso raro… es como una de esas canciones inusualmente lindas; de esas que no se suelen escuchar muy seguido o que no las conocen muchas personas, pero cuando te topas con ella te la quedas escuchando, sin saber muy bien el motivo. Y puedo darme cuenta que por ahí, no estoy siendo muy prudente o me estoy mandando un par de macanas dándome a entender, pero si estas ahora estás leyendo esta entrada, no creas que lo hago desde la indiferencia o el desdén, solamente es que las ansias de querer entender lo que no puedo ver me juega en contra.

Ahh me olvide de mencionar, es la única lectora de este blog, y es raro porque sé que tiene cosas mucho más interesantes que hacer, o que debería volver a hacer. Te doy las gracias, porque de alguna manera, me da ganas de escribir más seguido bajo tu mirada.

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Fotografía: Alan Quiroga

Resurrección

Pasaron algunas semanas ya, desde que no subo una entrada. Una de las razones es que mi hermanito me regalo, para mi cumpleaños, una libretita, en la cual me resulta más inmediato y más practico a la hora de escribir algo. Y el otro motivo es que estaba intentando evitarme; pues intentaba evitar releí algunas de entradas de este blog y me di cuenta que no me gustaba la forma, la intención por de más nihilista que destilaban esas lineas. Me dio pena (me dí horrenda pena), notar que en cada entrada siempre se dejaba caer una suerte de resentimiento injustificado, de estar a la defensiva por fantasmas que hace rato dejaron de hacerme mal. Sencillamente, no me guste; no me gusto esa persona que escupió tantas palabras manchadas de pesimismo y decadencia. Pero tampoco lo aborrezco, y mucho menos lo desprecio, porque a pesar de que en estos momentos estoy en unos de los momentos mas formidables de mi vida, sé que él está ahí en los recovecos de mi razón,  aguardando, callado y somnoliento,  algún tropezón o  alguna flaqueza moral para despertar de nuevo. Pero ahora, mientras los pensamientos se van desnudando y haciéndose luz y letras, en la calma que no me puede proveer una libreta de bolsillo, puedo dilucidar que si seguía dándole bola a él iba a volver a estrellarme con los mismos muros eternos de mi inseguridad y mi costumbrismo.

Seria pecar de hipócrita decir que estas últimas semanas fueron de auto-descubrimiento, o de alguna abstracción espiritual estilo budista, pero si puedo decir que me sirvieron para darme cuenta que estaba a punto de volver a bailar con los mismos temores sino aflojaba un poco con mi oxidada doctrina defensiva. No cambie a ningún estado de superación ( pensar eso es tonto), sino que una mañana desperté y abrace todo lo malo, todo lo pérfido, todo lo dañino y oscuro que puedo ser. No es bueno todo eso, por lo menos no en grandes cantidades y todo el tiempo. Desperté y recordé que estos tiempo de adversidad y elección yo no solía titubear ante la incertidumbre, sino que la esperaba con ansias; recordé que las mañanas me gustaban, que las noches no eran nostalgia, que levantarse de la cama era oportunidad y no esfuerzo. No me acuerdo que día, pero esa mañana me levante bien; sin ningún kilo de pereza en mis huesos, sin el pesar de encarar una vez mas la rutina diaria. Y por suerte, así pasaron los días, aun con el temor de caer de nuevo como muchas veces me paso antes,

Ahora, siento que puedo mirar a los ojos a la gente, que puedo hablar desde la franqueza y la seguridad, que mis palabras exhalan fuerza y necesidad para dar a entender mi posturas, mis ideas,  y que puedo defenderlas con tripa y corazón de quién quiera echarme tierra con sucias ofensas y desesperanzas ruines.  Pues ya no tengo miedo de quebrar pretensiones erróneas por hablar directamente. También entiendo que debo ser prudente con las relaciones que dependen de mí y tajante con las relaciones políticas o costumbristas ( de esas que uno no se atreve a matar por nostalgia o soledad). Y no me había dado cuenta hasta donde podían llegar los vínculos que tengo con mis amigos, con mi familia, hasta donde puedo calar en ellos y hasta donde me puedo convertir en necesidad y cariño. Lo que quiero decir, es que me alegra mucho saber que siempre tengo al alcance el abrazo de un hermano, la cerveza nochera con un amigo, las preocupaciones en abundancia de mi vieja o los consejos descarados de mi padre. Me alegra mucho entenderlo ahora, mas temprano que tarde, que debo tratar con prudencia todo lo que ellos me brindan y también cuidarlos, desde un costado mas cercano, como ellos lo hacen conmigo. Hacia mucho tiempo, casi cinco años, que no tenia tantas ganas de ser. Es como si un manojo de posibilidades jugaran y corrieran por mi mano y solamente sé que tengo cerrarla para tomar lo que quiero. Y puede sonar algo trillado, pero lo siento, cada mañana con mas intensidad , a ese palpito que me grita a viva voz que avance, que me incita a bajar la cabeza y pisar fuerte, un paso tras otro. Y voy a tener que pisar bien fuerte porque tengo sobre la cabeza una decisión crucial para con la dirección de mi vida. La elección, de por sí, es sencilla; tomar la chance de despegar y ver que tan alto puedo llegar, de hacerle notar a todos los que me impulsaron con esfuerzo desmedido y aliento infinito que voy a hacer valer cada segundo invertido en mí; o bajar los brazos, desfallecer una vez más en un foso de incertidumbre y temor, para entonces volver abatido a mi jaula de comodidad y remordimiento por lo que pude ser. Pero lo que sé que va a ser jodido es la de mantener el aguante. Aunque no tengo miedo esta vez; son mas ansias las que pueblan mis expectativas que el miedo. No solo por que esta vez me considero en buenas compañías, y el escenario me favorece, sino también porque vuelvo a tomar el mando, como hace mucho no lo hacia.  En conclusión, hoy los problemas, las cosas, los engaños silenciosos, las trampas privadas, las mentiras fundamentales y las no tanto, los dolores ardientes y también los dulces, la memoria selectiva de la sociedad, las costumbres dañinas y las necesarias, todo, todo, todo lo que el mundo parece ser en sí, no se me simplifica ante mis ojos en soluciones sencillas ni en guías de cómo proceder ante su dinámica, pero lo que sí siento es que se va tornando mas nítido. Y aunque sé que algunas cosas todavía no puedo vislumbrar con mi escasa vivencia, sé que están ahí pero ya no me espantan como antes.

Hoy  me dejo maravillar otra vez. A veces, me encuentro mirando el traqueteo de la plaza, y los chicos  bañada por la luz del sol; otras me encuentro observando a mis hermanos y darme cuenta de que crecen y que es inevitable; alguna más, disfruto charlar con un desconocido solamente por el acto de charlar, o escuchar la radio en la oscuridad de mi cuarto, hasta perder la conciencia y entrar en un hermoso estado de semisueño con esas melodias. Hoy me siento raro pero despierto, ansioso pero tranquilo. Pues hoy lo que quiero se condice con mis acciones; hoy siento que valgo, pues siento que mi decisión y mi palabra tienen peso en las personas; hoy me veo mas cerca del mundo y de todo lo que había descuidado, hoy mi risa es mas fuerte que las voces que me susurran que todo es finito. Hoy soy el que era cuando quería ser.