Palabras de más

Tal vez no sea necesario, pero si en el caso de que alguien, no tenga nada mejor que hacer que leer estas entradas (cosa dificil), me gustaría aclararles que no hay mucha riqueza ni del tipo narrativa, ni ortografica, ni artistica, ni de ningun tipo. Seguramente sea un insulto a la buena escritura y a la busqueda de perfección, todo lo que se vea en este blog. Puede que la desprolijidad y el desorden parezcan a voluntad, y tal vez lo sean, pues mis pretensiones son minimas. Espero de que si alguien, alguna vez, se detiene sobre mis palabras no las tome para mal y tampoco para bien (aunque si es así, bienvenido sea). Solo quiero escribir un poco.

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Hoy, nada

No puedo destacar nada importante sobre el día de hoy. Bueno, si bien hace un par de horas dejo de ser ese día, pues no importa. Los limites ya no imponen demasiada diferencia. Para empezar me desperté a eso de las diez y algo, y tipo once termine de juntar fuerzas para levantarme. Hice el desayuno del cabezón y me volví a acostar. Me torture la cabeza repasando mentalmente los ejercicios del parcial ayer hasta caer en la cuenta que me había equivocado en demasiados puntos. Un error fatal para una materia que no perdona mucho margen de error. Lo peor que fui un boludo porque me sobraba tiempo para revisarlo pero bueno… las ansias me pudieron mas porque pensé que tal vez si salia antes me la iba a cruzar a ella. Después de comprender que una nota sobresaliente es imposible, fui al local con mi hermanito para que mi vieja lo llevara al colegio. Me quede hora y algo ordenando y reponiendo cosas ahí. Mira un par de capítulos de una serie hasta que llego mi vieja. Después mate el tiempo en casa hasta las cuatro y algo, y regrese al local. Para resumir, repetición. Volví a ordenar el kiosco, hacer un inventario, tomar el infaltable café. Algo de color es que vinieron los chicos un rato y me aliviaron el tedio. La chica de arriba me compro una coca. Raro. Hace rato que no viene. Los policías parecen mas macanudos y una chica me pidió un pancho con una hermosa e injustificada sonrisa. Raro. Mi autoestima me quiso hacer creer que ese entusiasmo era por mi, pero razone que tal vez sea una apasionada a la comida basura a la mitad de la tarde  y yo sea medio agrandado. Qué se yo. Confieso que rompí mi meta de un pucho por día y que seguramente no pretenda retomarla. Volví a casa, comí algo y con una miserable ilusión de saber mas de ella, la busque por facebook. Al parecer, compartimos un par de cosas. No sé. No decido todavía. La clásica y tediosa jugada. Hablarle y de a poco ir desbloqueando temas mas íntimos. Intentar adueñarme de una parte de su tiempo. Buscar hacerme un interés para ella. Convertirme en una idea, en una sensación. Qué se yo. No la conozco, pero parece no tener tiempo y tampoco querer apostar. Y es entendible. Porque hay mucho que perder al conocer a alguien y permitir que se acerque. Mira si con el tiempo uno se da cuenta que todas las horas, todo el aire, todo el compromiso que uno cedió fue a parar en una desilusión disfrazada de idealización. Es triste. Muy triste. Y lo peor es que uno esta jodido encima, porque cuando te queres dar cuenta hace tiempo que bajaste la guardia y la otra persona se te hizo necesidad. En fin, parece que me fui al carajo con esto. La mala costumbre de complicar lo que no es. Tal vez le hable el viernes, tal vez haya un poco de color ese día.